ÁGORA JUNIO-JULIO 2014

 
 

Gabriel García Márquez

1927 – 2014

 

Cuando la tinta sobrepasa el umbral de la muerte.

Cuando las historias palpitan como la  sangre de su propio creador.

Es cuando realmente se forja el verdadero legado de una visión.

Recientemente la muerte ha alcanzado a uno de los grandes escritores literarios que hemos tenido refiriéndome así a Gabriel García Márquez  con su obra maestra  “Cien años de soledad”  que se volvería de suma importancia para la literatura universal del siglo XX, publicando a los 27 años su primera novela “La hojarasca” ficción  con su sello fantástico que le caracterizaría en el resto de sus obras, amigo de Fidel Castro logro fundar la agencia de noticias “la prensa escrita” en Cuba.

Se volvería una pieza clave en la vida social y política de su natal Colombia, ciertamente un trágico acontecimiento puesto que a pesar de sus padecimientos y enfermedades aún continúo escribiendo.

El hecho de  que cada una de sus obras representara una escena de la vida mezclada en las mismas medidas entre fantasía ficción con una continua experimentación, así como crecimiento de sus historias, un sello dramático, recuentos al pasado, critica social, que se reflejan en algunas de sus novelas como” Crónica de una muerte anunciada”, o que decir de la firme creencia del amor como en el caso de la novela “Amor en tiempos de cólera”.

Forjando que cada personaje y cada historia que  salía de sus manos tuvieran tal cantidad de poder que se negara a quedarse simplemente en papel, llegando así hasta al cine como “El coronel no tiene quien le escriba”

En cierto modo, considero que dotó a cada una de sus obras con una faceta, así como una parte esencial de su persona, es por eso que sus palabras, acciones son su legado, un legado que no podrá borrarse, porque borrarlo sería como borrar la memoria de la misma humanidad, y sí esto sucediera seria como borrar nuestra propia existencia.

Un hombre que supo utilizar la palabra para llegar hasta los ojos que se negaban a mirar y los oídos que se negaban a escuchar, un hombre que desarrollo su talento, puliéndolo y mejorándolo en cada obra, una visión que se entremezclaba con la realidad y la ficción para quedarse en cada alma del lector.

 

Mayra Zandate

 

 

NUESTRO TEATRO EN IRAPUATO

 

 

ARACELY LAYSECA

 

 

 

He tomado esta información  del libro de DON SILVIANO RIVERA URIBE, investigador apasionado de la Historia de Irapuato, a quien le agradecemos su entrega y entusiasmo, y que  nos  comenta:

-.EL  material histórico que he recopilado a través de los años, fue del archivo histórico municipal, del cual me facilitaba mi amigo don MARTINIANO ARREDONDO, cronista de la ciudad; del  LIC. PEDRO MARTINEZ DE LA  ROSA, un gran Historiador, y que fue mi maestro, de otro amigo y profesor  J. JESUS FELIX MAGAÑA, que me facilito varios documentos, siendo también un gran historiador, apuntes de los libros de los historiadores Dr. Genaro Acosta, Dr. Eduardo M. Vargas, Dr. Fulgencio Vargas; Y es   de su libro  HISTORIA DE IRAPUATO que  tomo esta información.

 Gracias a la investigación de DON SILVIANO,   ( Teatro de la Comedia) concluyo, que la historia de esta Ciudad nos marca que desde 1891 se pospone dar seguimiento  al proyecto de este inmueble, hasta que termina por desaparecer el vestigio de lo que pudo haber sido un santuario para el arte.

 ES AHORA CUANDO SE HABLA DE LA  POSIBILIDAD, de iniciar mediante presupuesto ya asignado.

Para el PROYECTO EJECUTIVO, planos, estudios, y maqueta. Y yo me pregunto si estamos ante esa vieja práctica de empezar y dejar sin concluir la obra?..

PORQUE UNA VEZ MAS nos podemos encontrar con que la  siguiente administración no contemple darle seguimiento?..

Y abortar nuevamente este  proyecto que  nos tiene esperanzados a los IRAPUATENSES. De tener un foro DIGNO.

Ya  que por primera vez existe después de tantos años el entusiasmo y la voluntad política, del presidente municipal actual  SIXTO ZETINA Y QUE A SOLICITUD DESDE SU CAMPAÑA VIENE OFRECIENDO DARLE COMIENZO A ESTE PROYECTO., cosa que no tengo duda que si arranca en definitiva esta obra, pasara a la historia.

El tema sobre la construcción del teatro , es algo que me siento obligada a tratar, dados los antecedentes que me hacen dueña de experiencias múltiples vividas durante 40  años, que en forma sistemática hemos presentado diferentes eventos, como promotora cultural, y que son  TEATRO, DANZA, CONCIERTOS, COMEDIA MUSICAL, TEATRO INFANTIL; ESPECTACULOS PROFESIONALES ,  todos ellos, y  que al llegar a esta ciudad se han adaptado a las limitaciones de los foros; Cuando existía el cine IRAPUATO se adecuo con muchísimas limitaciones, ese espacio, lo mismo paso con el Auditorio de la  Escuela Preparatoria, y el Auditorio Municipal,  QUE HOY SE PROPONEN A REHABILITAR , COMO UN  ESPACIO TEATRAL,SIN QUE A MI JUICIO , TENGA LAS CONDICIONES DE AFORO ADECUADAS YA QUE LIMITARON , CON ESTE NUMERO DE BUTACAS ,A PODER PRESENTAR ESPECTACULOS, QUE PERMITAN  RECUPERAR  COSTOS Y SEA RENTABLE.

Me viene a la mente un recuerdo muy simpático , que fue  la presentación del grupo   “LOS CHURUMBELES DE ESPAÑA”  con  JUAN LEGIDO  encabezando el elenco,  ELLOS VENIAN DE UNA GIRA POR EL MUNDO, ocurrió algo que fue muy divertido, porque con el taconeo, la duela del  foro se fue perforando durante la presentación,  atorándose  y perdiendo el equilibrio los bailadores, y muy alegres lo compartían con  el público, esta presentación fue en el auditorio municipal, el que se pretende ahora adecuarlo , como EL PROMETIDO TEATRO DE LA CIUDAD.

En forma simultánea dentro de la gira presentábamos estos mismos eventos, en la ciudad de León en el  TEATRO DOBLADO, en San Luis Potosí, en el TEATRO DE LA PAZ, en Aguascalientes, en el TEATRO AGUASCALIENTES, Y EN INUMERABLES TEATROS EN TODA LA REPUBLICA, donde la producción era presentada con IMPECABILIDAD  para placer del  espectador.

ES POR ESTO QUE CONSIDERO de gran trascendencia que al proyectar un espacio TEATRAL sea planeado con todas las condiciones adecuadas. Pará trabajar y para disfrutar el espectáculo.  DE IGUAL MANERA QUISIERA CONTAGIAR MI ENTUSIASMO  A TODOS, PARA APOYAR ESTE PROYECTO, TAN ANHELADO, POR LOS IRAPUATENSES, HAY QUE TENER FE Y VOLUNTAD PARA QUE ESTO SE   LOGRE  CONCRETAR, HAY QUE DEJAR QUE QUIENES TIENEN VOLUNTAD, DEN INICIO, UNA VEZ MAS, A UN SUEÑO, QUE HA FALTADO CONCLUIR...

 

                      LA ACTITUD  POSITIVA DE TODOS PARA APOYAR ESTE PROYECTO  ES LA CLAVE...

 

 

 

Mini treno por García Márquez

 

                                                                                 Jaime Panqueva

 

Se me ha muerto otro doble compatriota, otro de los grandes. Se lo lleva la pelona cuando el olvido ya se había tragado sus memorias, igualito que en su gran novela, cuando los maconderos tienen que hasta anotar los nombres en letreritos que anticipaban el uso de los post-it. Comentaba hace unos días Jorge F. Hernández, que lo frecuentaba en su casa del DF, que Gabo seguía siendo el gentleman que cada mañana se vestía y engalanaba como si fuera a una fiesta, pero a duras penas reconocía quienes le rodeaban. Alzheimer, le espeté yo. Demencia senil, corrigió él. El hombre que pregonaba que la vida no era la vivida, sino la recordada, desapareció hace varios cuando su obra nos había traspasado a todos. No conozco a nadie que no haya leído a García Márquez, así de fácil. No conozco a ningún escritor que carezca de una anécdota qué contar sobre él, nadie que no se descubra como latinoamericano en Cien años de soledad, que sufra las miserias de la violencia contenida al mejor estilo de Hemingway en El coronel no tiene quién le escriba, o celebre el oficio literario y la pasión por el lenguaje en El otoño del Patriarca. Nadie queda indiferente ante su universo desmesurado, anticipado por Alejo Carpentier, luego caricaturizado por generaciones que abusaron de la magia y, por qué no decirlo, por el mismo Gabo en El amor en los tiempos del cólera.   

Desde joven le obsesionaba convertirse en un gran contador de historias y lo fue. Quiso escribir la novela que lo abarcara todo y a todos, la escribió. Pudo convertirse en un patriarca literario, de esos que con un gesto de autoridad elevan o precipitan carreras y reputaciones (ya saben a quién me refiero), pero nunca apareció en los reflectores más de lo necesario. En las fotos que pululan por las redes, en especial las de los últimos años, se le aprecia con el gesto pícaro de los niños traviesos. Dicen en mi tierra que no hay muerto malo, pero en el caso de García Márquez es difícil encontrar reproches a su trayectoria más que la caricaturización del realismo mágico en sus obras más tardías. Quizás podamos mencionar la sombra que hizo a las generaciones que le siguieron, pero no fue él, ni su obra; fueron sus admiradores o los editores que deseaban más de aquella magia vendedora.  

La invectiva sería aplicable a los vivos que pelearon por aparecer en la foto de su funeral, a los que desfilaron frente a su casa cuando estaba agonizante o pugnaron por conseguir algunos gramos de cenizas. Espléndida paradoja de presidentes semianalfabetas muy paraditos junto a la urna con el polvo literario en que se había tornado. Desperdicio y masacre de mariposas amarillas frente a Bellas Artes que sólo refuerza el poco respeto que seguimos sintiendo por la naturaleza. De todo eso, ¿qué culpa tiene Gabo si ya no estaba en este mundo? Que otros lo escriban y reinventen Los funerales de la Mama Grande, se quejen ante la insensatez de quienes organizaron una misa por un ateo en la Catedral Primada de Bogotá. Esos son los que propician la magia, los que embadurnan la realidad con su estulticia grandilocuente y estupidez. Los mismos que lo hicieron salir corriendo de su tierra y nunca tuvieron la suficiente inteligencia para hacerlo regresar. Por fortuna, él ya los había retratado en su obra, a ellos y a los que vendrán y, para volver a parafrasearlo, vivió felizmente para contarlo.

“In Memoriam” de JAIME SABINES

En este instante, sideral diría yo, ¿En donde se encuentra, en donde estará ese gran poeta y trovador de la amargura Jaime Sabines? En ese espacio que llamamos muerte estará confirmando lo que en vida nos decía: “Morir es retirarse, hacerse a un lado, ocultarse un momento, estarse quieto, pasar el aire de una orilla a nada, y estar en todas partes, en secreto…?

Creo personalmente que Sabines, a quince años ya de su partida, se encuentra vagando, ya libre de amarguras y resabios, transmutado en mágico polvo, flotando en rededor nuestro, como aquel “Polvo de Almas y de amores” que nos legó Quevedo, creo que entreviendo ya a Sabines:

      “Alma a quien todo un Dios prisión ha sido,

        Venas que humor a tanto fuego han dado,

        Médulas que han gloriosamente ardido.

            Su cuerpo dejará, no su cuidado,

            Serán ceniza, más tendrán sentido,

            Polvo será, más polvo enamorado…”

Y ese polvo en amor se transfigura, y nos envuelve en el aroma del café ya frio, entre los ruidos de la calle, borrando lo absurdo de la muerte y la desesperanza, iluminando nuestra eterna soledad y acabando, ya para nosotros, con ese letal pesimismo de su poesía, que trata de envolvernos día tras día, en esta maravillosa vida.

Entender al Poeta es, creo yo, entenderse un poco a sí mismo, pero yo me declaro inerme ante este misterio: Él, Sabines, creador de una poesía rebosante de pesimismo y amargura, plena de espiritualidad y también descreída, pero también, paradójicamente, llena de misticismo…Y cuando nos dice: “lo extraordinario, lo monstruosamente anormal es esta breve cosa que llamamos vida…Y se acentúa la paradoja.

 Y de pronto, de un salto casi, de sus poemas transidos de dolorosa angustia, nos brinda su admirable “Algo sobre la muerte del mayor Sabines” donde la memoria del padre del poeta se transforma en una elegía viva y vibrante de la vida misma. La cotidianeidad la transforma en poesía, llenándose de asombro ante el amor, y es ese el mismo Amor que después califica como “El silencio más fino, el más tembloroso, el más insoportable”. La confusión nos invade al sentir la poesía y no al poeta…

En cambio, Octavio Paz señaló que el chiapaneco “se instaló desde el principio, con naturalidad, en el caos. No por amor al desorden sino por fidelidad a su visión de la realidad. Es un poeta expresionista y sus poemas me hacen pensar en Gottfried Benn: en sus saltos y caídas, en sus violentas y apasionadas relaciones con el lenguaje (verdugo enamorado de su víctima, golpea las palabras y ellas le desgarran el pecho), en su realismo de hospital y burdel, en su fantasía genésica, en sus momentos pedestres, en sus momentos de iluminación”

El tratar de “entender” la figura de Sabines nos empuja al caos. No podemos en ningún caso clasificar su poesía, ya que se alejó de las “capillas” literarias al uso en su tiempo; su obra fue solitaria y su formación literaria fue casi autodidacta, pues siempre se rebeló, en sus años de estudiante en la Universidad Nacional Autónoma de México contra los cánones establecidos.

Y, sin embargo, dominaba la métrica con elegante soltura y brillantez; su poesía tiene una espontaneidad cruda y furiosa, pero envuelta casi siempre en la angustia de la soledad.

Cuando en 1952 regresó a su natal Chiapas, ingresó a la política, quizá bajo la presión de su padre, un militar: el mayor Sabines. Fue diputado federal por su estado de 1976 a 1979, alternando sus actividades con el comercio de telas y confecciones. De nuevo en 1988 obtuvo otra diputación, pero ahora por un distrito de la capital del país, donde en cierta ocasión en uno de sus poemas, Sabines transmitió la impresión que sobre su propia actividad política tenía:

Estoy metido en política

Estoy metido en política otra vez.

Sé que no sirvo para nada, pero me utilizan
Y me exhiben:

«Poeta, de la familia mariposa-circense,
atravesado por un alfiler, vitrina 5».

(Voy, con ustedes, a verme

Sin comentarios, pues serían, creo, ociosos.

Y ahora volvemos de nuevo con la autorizada voz de ese gran poeta y controvertido genial escritor Octavio Paz, que como corolario nos dice en Poesía en movimiento: “Su humor es una lluvia de bofetadas, su risa termina en un aullido, su cólera es amorosa y su ternura, colérica. Pasa del jardín de la infancia a la sala de cirugía. Para Sabines todos los días son el primer y el último día del mundo”.

En otro artículo afirmaría que Sabines “es uno de los mejores poetas contemporáneos de nuestra lengua. Muy pronto, desde su primer libro, encontró su voz. Una voz inconfundible, un poco ronca y áspera”. En conclusión, poeta verdadero y extraordinario, llamó Paz a Sabines.

Y al fin, mis queridos dos lectores, solo me resta encomiarles: Lean a Sabines con fruición, con deleite, y también desde luego con mirada acuciosa. Quiero pensar que solo la mezcla de la sangre libanesa y mexicana tuvo el poder para inspirar esta maravillosa poesía, teñida eso sí, con amargura y tristeza y con la omnipresente presencia de la muerte.

 

 

                                                Carlos Palars

 

 

ÁGORA MARZO-ABRIL 2014

Pensamiento e ideas en la obra de Octavio Paz

 

Miguel Ayala Espino

 

Para conmemorar el centenario del natalicio de nuestro único Premio Nobel de Literatura, hasta hoy, el poeta, ensayista, traductor y pensador Octavio Paz, se ha dado a conocer un programa de actividades de enorme importancia. Participación de varios Premios Nobel de la Literatura, tles como Walcot, Le Clezio, Vargas llosa, intelectuales conocedores de la obra de Paz.

 

El caso de Paz  es singular, no es común un poeta tan informado, que sea capaz de establecer vasos comunicantes con la tradición en lengua española y con las contemporáneas occidentales , e incluso con las orientales; que ha conocido y traducido a poetas chinos, japoneses o de la India, e igual a poetas norteamericanos , franceses o nórdicos; que además de su trabajo poético, reflexione sobre la identidad del mexicano; que escriba y utilice los medios audiovisuales para hablarnos de política nacional e internacional; que sea notable su trabajo teórico y ensayístico como crítico de artes plásticas, particularmente pintura.

 

Los estudiosos de la obra de Paz coinciden que está ha pasado por cinco etapas creativas. La primera corresponde a los inicios literarios del joven poeta, se sitúa entre los años 1931 y 1943. Años de formación marcados por su paso estudiantil, identificaciones literarias, existenciales y políticas que vive al interior del seno familiar y literario; y con un tema vital, el descubrimiento del amor.

 

La segunda etapa creativa, va de 1943 a 1960, años en que obtiene experiencias de vida en otros países, lo cual enriquece su visión poética y artística en general. Estados Unidos, Europa, India y Japón, al final de esta etapa en la década de los cincuenta de vuelta en México.

 

 La tercera etapa que va de 1961 a 1968, coincide con  una larga estancia en Francia y con su experiencia como embajador  de México en la India. Ese periodo, como es bien conocido, termina con su digna renuncia después del dos de octubre cuando el gobierno mexicano ordena reprimir y masacrar  una manifestación estudiantil en la Plaza de las Tres Culturas   en Tlatelolco. Escribe un poema desgarrador a propósito de este deleznable y oprobioso hecho.

 

Viene un periodo donde recibe invitaciones de prestigiosas universidades de Inglaterra y Estados Unidos, donde se desempeña como profesor y conferencista. Va a dar comienzo a una nueva etapa creativa que va a caracterizarse por escribir libros de crítica política y social, así como la fundación de dos revistas que se convierten en grupos de intelectuales que encuentran un medio de expresión de ideas, y me refiero a  Plural y Vuelta, fundadas en 1971 y 1976 respectivamente.

 

Un cuarto período  de 19076 a 1984, participa en los medios masivos  y a través de la palabra escrita, polémica con opositores y ve la vida pública de México, con su ideología liberal, siglo XX, heredera de la mejor tradición decimonónica  y una puesta al día, lo lleva a contraponer la libertad individual, frente al autoritarismo tan acendrado en México.

 

La quinta y última, va de 1984 a 1998, mantiene su  fructífera vida creativa y se inicia la publicación de sus Obras Completas de Círculo de Lectores, en España y el FCE en México.

 

 En una entrevista de 1977, que hizo Julio Scherer García, publicada en Proceso, Paz refiere que en su familia “era el teatro de la lucha entre generaciones”, su abuelo “periodista y escritor liberal creyó en Porfirio Díaz, luchó contra la intervención francesa. Decía que su padre que el abuelo de Paz no entendía la Revolución Mexicana. El abuelo creía que la dictadura de uno, la Revolución la había sustituido  por la de muchos. Esta diferencia generacional e ideológica  entre la posición del abuelo y del padre, se acentuó cuando el padre fue el abogado representante de Zapata ante Estados Unidos.

 

 El padre era nacido en el estado de Jalisco, imbuido de una profunda convicción revolucionaria, la madre era de origen español y católica. Esta aparente o real contradicción la supo resolver adecuadamente el poeta: una ´postura y convicción laica y celebración de lo divino que esta presenta en su poesía.

 

El joven poeta comprende y asimila lo mexicano y lo español, abreva de los españoles del Siglo de Oro y de sus contemporáneos, mexicanos y españoles, ve la poesía en lengua española como una unidad.

 

 Las posturas aparentemente muy contradictorias del abuelo y del padre, el joven Paz las resuelve admirablemente, da la razón a la convicción liberal y laica del abuelo, pero a su padre le concede razón al afirmar que él conoció al verdadero México, al compartir con los zapatistas la visión social de la que carecían los liberales, con sus notables excepciones, los hermanos Flores Magón, por ejemplo.

 

Cuando estudió en la Escuela Nacional Preparatoria, tomó clase con un maestro admirado por él, pues lo vió varias ocasiones visitar a su padre en casa, Antonio Díaz Soto y Gama, a quien calificaba de figura quijotesca.

 

Como Paz lo decía en la entrevista mencionada, “comprendí que desde la Independencia nuestro País se esfuerza por convertirse en una sociedad moderna y que este propósito  había inspirado lo mismo a los viejos liberales como mi abuelo que, aunque con métodos distintos, a los positivistas porfirianos…”

 

“Aunque mi abuelo y mi padre murieron antes de que surgiese el México contemporáneo, los dos puntos de vista que ellos representaban siguen teniendo extraordinaria actualidad”.

 

El año de su nacimiento tuvo dos hechos reveladores, gran significado años más tarde en el joven poeta,  el inicio de la Primera Guerra Mundial y la unión de las fuerzas revolucionarias para  combatir al usurpador Huerta.

Las visiones contrapuestas fueron una constate que le permitió gestar en su pensamiento la relación dialéctica de la conciliación de los contrarios.

Al referirse a su adolescencia afirma en la entrevista citada líneas arriba: “Yo participé en la gran huelga estudiantil de 1929 (Autonomía de la Universidad) pero no en el movimiento vasconcelista. Muchos amigos y compañeros, casi todos mayores que yo, sí fueron vasconcelistas  militantes*.   Algunos de ellos después de la derrota se orientaron hacia el marxismo y comenzaron a trabajar en organizaciones y partidos radicales. Otros derivaron hacia posiciones de signo contrario: las juventudes católicas, Acción Nacional, el sinarquismo. Otros más escogieron el camino de la colaboración con el gobierno”.

 

En la década de los treinta existió un debate ideológico que tenía como telón de fondo, la URSS, como primer país socialista y la gran Depresión de 1929. Aquí se planteaban qué camino seguir, se dijo en su momento por los más lúcidos ideólogos que se trataba de un tercer camino, Tercera Vía se le llamó en el primer periodo del laborista Tony Blair en la Gran Bretaña.  Ni la sumisión del individuo por el Estado, ni los excesos del capitalismo desregulado que da pie a la crisis.

 

Las influencias de Rafael Alberti en Paz, no fueron exclusivamente políticas, estuvo en México a principios de 1935 y revitalizó la herencia del tema social heredado de su padre Don Irineo Paz. Poéticamente, pero también no cabe duda que el ejemplo del compromiso político de la poesía de Alberti,  le resultó interesante y estimulante en la concepción poética e ideológica.

El catalizador que desencadenó la breve identificación de Paz con el arte comprometido, que el estallido de la Guerra Civil en España (julio de 1936). Naturalmente que la inmensa mayoría de intelectuales estuvieron del lado republicano, Paz como testimonio escribió el poema ¡No pasarán!

La primera estrofa del poema ilustra la concepción tan en boga en ese momento, acompañado de imágenes de alguna de las vanguardias, tales como el futurismo y expresionismo.

 

Como pájaros ciegos, prisioneros,

como temblantes alas detenidas

o cánticos sujetos,

suben amargamente

hasta la luz aguda de los ojos

y el desgarrado gesto de la boca,

los latidos febriles de la sangre,

petrificada ya, e irrevocable:

No pasarán.

 

La influencia de los estridentistas mexicanos, Maples Arce, en particular, se dejó sentir en la asimilación del joven Paz a las vanguardias europeas.

 

En 1937 Paz se traslada a Yucatán, influido por las inquietudes sociales que ya se encontraban muy arraigadas en él. Conmovido por la miseria del campesino maya, atados al cultivo del henequén y a los altibajos del mercado mundial, escribe  uno de sus mejores poemas de raíz social: “entre la piedra y la flor”, en este poema refleja la postura oficial de la cultura concebida por Vasconcelos y la pintura mural.

 

¡Oh rueda del dinero,

que  ni te palpa ni te roza

y te deshace cada día!

¡El mágico dinero!

Invisible y vacío,

Es la señal y el signo,

La palabra y la sangre,

El misterio y la cifra,

La espada y el anillo.

 

Finalmente el gran tema de la humanidad, LA LIBERTAD.

Al referirse a ésta, el poeta señalaba”…. deja de ser una aspiración, un estado de posibilidades (Kierkeaard) y se realiza, se convierte en un valor; en lo Santo y en lo Justo.

 

El bien supone la libertad. Es mejor, la libertad. Es un valor, puesto que no parte de la necesidad, sino de la libre elección, y hasta contiene en sí, en potencia, la posibilidad de no realizarlo”.

En otro fragmento en diálogo con Ortega Y Gasset sobre este tema, Paz expone y cita a Engels:

 

“…..  En otros días la conducta no se sustentaba en la libertad y la razón, sino en el destino y la fatalidad.  En los días de la Poesía. (Esos días, mañana, volverán. Ya no será el destino, sino la libertad, lo que haga, en otra sociedad, que nuestros actos mejores, los más fatales, tengan el sabor del Arte. Hasta ahora el hombre sólo ha conocido el trabajo, y lo voluntario para la mayoría sólo ha podido ser, tristemente, un juego…Este es el sentido de la frase de Engels:

 

“Del reino de la Necesidad al reino de la Libertad”.

 

 

 *Un excepcional libro que da cuenta del movimiento vasconcelista es “Las palabras perdidas” de Mauricio Magdaleno, FCE, México 1956. 

 

 

 

Octavio Paz y los escritores jóvenes*

 

“Los nacidos  entre 1960 y 1969 son los últimos hombres del siglo XX. Algunos de ellos  serán precursores del pensamiento y la imaginación que han de venir el próximo milenio”.  Bajo tal cabeza  y primer párrafo, inicia Francisco Guzmán Burgos  su artículo en la sección Laberintos, de la revista  TIERRA Adentro, número 58, marzo-abril 1992, publicación del Consejo Nacional para la Cultura  y la Artes –CONACULTA  y  el Instituto Nacional de Bellas Artes.  Y continúa:

“ (…….) Dentro del  panorama en el que se han desenvuelto los escritores jóvenes de México, hay un denominador común: la presencia de Octavio Paz a través de los medios masivos de comunicación y de sus libros. Para sondear la lectura de este autor, ver cuáles han sido los efectos  de su palabra y conocer que puntos de vista y políticos ha generado, invitamos a varios escritores jóvenes de diferentes estados de la República a participar en la siguiente encuesta.

-Entre los nueve jóvenes escritores que en aquel 1992 selecciona  Francisco Guzmán Burgos está alguien muy conocido para nosotros: Benjamín Valdivia, poeta, escritor, ha colaborado en revistas como Cuestiones Culturales,  editada hace algunos años por Casa de la Cultura y ya pertenece a la historia”.

De entre nueve escritores, se transcriben respuestas de Benjamín Valdivia.

 Dejo  la pregunta que fue para los 9:

  1.  Se dice a menudo que el escritor mexicano se nutre con la producción de autores extranjeros, y que sólo son verdaderamente leídos unos cuantos compatriotas nuestros. ¿Cómo ha influido en ti la obra de Octavio Paz?

BV.-La obra de Paz me ha servido, ya que él expresa la síntesis de su generación, aquello de que los poetas jóvenes deben partir para realizar su obra. Octavio paz ha influido en mí como un punto de arranque para intentar otra literatura.

  1. La atención que  hoy en día recibe, en particular la cultura de origen hispánico, puede haber motivado, en cierto modo,  la entrega del premio Nobel a Camilo José Cela, representante de las naciones “descubridoras”, y a Octavio Paz, voz de los pueblos de América. La producción de don Octavio marca una madurez de nuestras letras digna de ser subrayada con la entrega del Nobel. ¿Cuál es tu opinión del reconocimiento?

 

BV.- Mira, el Nobel tiene muchos candidatos en mucha lenguas, y todos son igualmente merecedores de la distinción. Los que no reciben el Nobel, como Borges, no por ello pierden sus facultades y calidades de creadores literarios. Pienso que lo mismo vale para quienes lo reciben: el Nobel no agrega ni quita valor a la obra de Paz. Creo que ha sido un premio circunstancial, como siempre lo es el Nobel, pero con la circunstancia especial de que se ha premiado la combinación de la obra y la trayectoria personal.

  1. Se dice que los grandes escritores son capaces de crear un mundo único, hecho a su imagen y semejanza. Si la obra de Octavio Paz constituye para ti una creación singular, expón cuáles son sus características.

BV.- Para mí la obra de Octavio Paz representa la captación de un momento en el que México dejó de ser revolucionario, y se dedicó a construir su identidad en vez de estarla destrozando a balazos. Los escritores que siguieron el objetivismo revolucionario –incluso los de Taller- han quedado un tanto relegados; aquellos que se ocuparon de  de la intimidad personal, y que en cierta manera tampoco acertaron a la atmosfera que se presagiaba. Octavio Paz supo elaborar una especie de  de punto de vista íntimo social, un atisbo personal del alma mexicana de décadas pasadas, digamos hasta los sesenta. Pienso que tanto su poesía como sus ensayos evolucionan en la línea de ese descubrimiento encabalgado entre la situación mexicana concreta y el distanciamiento literario respecto de esa situación. Al mezclar la percepción interior con las condiciones de la historia, Paz resolvió anticipadamente, y por la literatura, un conflicto entre el ser y el desear del México de su momento.

  1. Cuáles son los libros más significativos de Octavio Paz, a tu juicio y por qué motivos.

BV.- Yo me dedico a la poesía y su reflexión, consecuentemente, de la obra de Paz me parece más contundente su poesía que sus ensayos, pues en la rama del ensayo siempre hay concesiones o secesiones –perspectivas radicales-, mientras  que la poesía se realiza más a través de acuerdos destellantes.

Dos libros suyos me parecen hitos: La estación violenta que es el arranque de un modo diferente de percibir el mundo; y Vuelta que es el desencanto de aquella estación violente y el encuentro con una realidad cada vez más escindida, pero más profunda. Y, claro, El arco y la lira que agrega lucidez intelectual e intuitiva a la creación poética.

Benjamín Valdivia, Aguascalientes, Ags., 1960. Licenciado en Filosofía por la Universidad de Guanajuato y Maestro en Filosofía por la UNAM. Doctorado en Ciencias de la Educación (Universidad de Guanajuato).  Ha publicado en diversas revistas nacionales y extranjeras. Entre su obra poética destaca: El juego del tiempo, Demasiado tarde, y Combates de lo efímero (poesía). Es autor de una novela: Pelícano verde.

 

*Esta breve semblanza la incluye el artículo del cual se transcribe un fragmento.

Tres facetas poco conocidos de Paz

                                                                                                                                                      Jaime Panqueva

                                                                                                                  

    Traductor

Por lo general conocemos a Paz por sus ensayos y poemas, pero también trabajó otros géneros por el placer que le producía hacer literatura, cuentos surrealistas bajo el título de Arenas Movedizas (1949), o la obra de teatro La hija de Rappaccini (1956), son algunas de sus obras menos conocidas. Además fue un gran apasionado de las culturas orientales su estadía en la India y Japón entre 1952 y 1953 le marcaría tanto en su desarrollo poético como ensayístico. Uno de los primeros frutos de la visita a Japón lo marcaría la traducción a cuatro manos con el japonés Eikichi Hayashiya del libro de viaje de Matsúo Basho, Sendas de Oku, publicado por la UNAM en 1957. Hasta ese momento el libro no había llamado la atención de Occidente a pesar de la relevancia de su autor, piedra angular de los poemas conocidos como haikú. Paz concreta la primera traducción adelantándose a las versiones posteriores en inglés y francés, posteriormente el libro se editaría por editoriales de España.

Basho realizó un largo viaje desde Tokio hasta Oku, en una lejana provincia del norte, como un peregrinaje místico en 1689. Su discípulo y compañero Sora se afeita la cabeza antes de partir, ambos visten como monjes anacoretas. El diario incluye anotaciones y poemas, algunos de carácter grupal que componía con los poetas locales que lo recibían. Basho trabajó en éste texto hasta su muerte en 1694 y fue publicado de manera póstuma. Sobre los poemas de Basho, Paz comenta: “su poesía es un verdadero calmante, aunque la suya sea una calma que no se parece ni al letargo de la droga ni a la modorra de la digestión. Calma alerta y que nos aligera.”  Y reflexiona sobre el concepto occidental del viaje: “El proverbio europeo es falso: viajar no es <<morir un poco>> sino ejercitarse en el arte de despedirse para así, ya ligeros, aprender a recibir. Desprendimientos: aprendizajes.”

Editorial Atalanta celebra el centenario de Paz con la reedición de Sendas de Oku acompañada con los textos caligráficos originales y dibujos de Yosa Buson, pintor y haijin del siglo XVIII que siguió también los pasos viajeros de Basho. Les dejo este link si desean darle un vistazo a la edición: http://issuu.com/atalantaweb/docs/81_-_issuu_oku.

 

Cuentista

Como no soy un experto en poesía y ensayo, temas que abarcan la mayor parte de sus trabajos y que, por fortuna, han sido comentados y elogiados por gente especializada en esos campos, busqué algo más afín a mi especialidad y encontré estos relatos, editados en conjunto, y que valen la pena leer para encontrar un Paz distinto. Me refiero al libro Arenas Movedizas, que recoge diez ejemplares muy cortos, escritos hacia 1949 y en el que se decantan las influencia que tuvo del movimiento surrealista. Los que más disfruté: El ramo azul, contado en un pueblo de tierra caliente mexicano por su anécdota confirma las palabras de André Bretón de que vivimos en un país surreal por excelencia. Cabeza de Ángel, una fantasía onírica contada por una mujer que juega con los símbolos de la pintura religiosa europea trasplantados a nuestra mentalidad latinoamericana. Maravillas de la voluntad y Encuentro, dos formas diferentes de desdoblamiento asumidos desde la perspectiva del yo y del otro, ambos con una violencia contenida al inicio pero descargada finalmente sobre los personajes. Un aprendizaje difícil una fábula con imágenes muy poderosas sobre la bestialización de la enseñanza humana. Para finalizar, Mi vida con la ola, una alegoría de la relación de pareja, según algunos entendidos la versión en prosa de la relación de Paz con su primera esposa, la escritora Elena Garro, que oscilaba entre el éxtasis: Nada es comparable a dormir mecido en esas aguas, si no es despertar golpeado por mil alegres látigos ligeros, por mil arremetidas que se retiran, riendo. Y la decepción: Amarla era prolongarse en contactos remotos, vibrar con estrellas lejanas que no sospechamos. Pero su centro... no, no tenía centro, sino un vacío parecido al de los torbellinos, que me chupaba y me asfixiaba. Haciendo de un lado los personajes y todo lo que el futuro Nobel quiso reflejar de su hogar a punto de deshacerse, es una historia muy disfrutable que nos muestra a un escritor con uso magistral de sus recursos lingüísticos.

 

Dramaturgo

Las artes son un exquisito medio para el intercambio de ideas y de tiempos. El cuento La hija de Rappaccini nació en 1844 de la pluma del norteamericano Nataniel Hawthorne, quien tomó modelos del teatro hindú de los siglos IV y VIII. En 1925 el compositor norteamericano Charles Wakefield Cadman estrena la ópera El jardín del misterio, basada en el cuento de su compatriota. Octavio Paz retoma este motivo en 1955, mientras escribía El arco y la lira, y lo transforma en una pieza teatral homónima, la única que escribió. Décadas después, dos músicos, la estadounidense Margaret Garwood y el mexicano Daniel Catán, compondrán sendas óperas. La de Garwood se estrenó en 1983 y la de Catán en el Palacio de Bellas Artes de México en 1991.

El tema de por sí es fascinante como para haber convocado a tan diversos artistas. Juan, un joven estudiante recién llegado a la ciudad de Padua descubre a través de la ventana de su cuarto un jardín poblado de plantas monstruosas. El jardinero, el científico Rappaccini, ha cultivado veneno en cada una de sus criaturas, incluyendo a su hermosa hija, Beatriz, quien se enamora de Juan tras el primer encuentro. Sin embargo, no puede tocarlo pues Beatriz es un veneno magnífico capaz de destruir toda cosa viviente. Con la ayuda de un científico rival de Rappaccini, Juan consigue un filtro para librar a Beatriz del maleficio. Beatriz se enfrentará al final a su padre y a las posibles consecuencias del antídoto de su veneno.

Esta pieza corta y hasta ligera en su planteamiento abraza conceptos fundamentales en la poesía y ensayos posteriores de Paz, como el diálogo que realiza la poesía entre los caracteres ambivalentes. Rappaccini, en sí, a pesar lo monstruosa de su creación, encarna al poeta que a través de la palabra se rebela contra el orden natural para alcanzar dimensiones divinas, al ser amo y creador de las criaturas de su jardín, desafiando cualquier concepto moral o ético. Este mismo personaje puede abordarse también como una crítica a la ciencia moderna y a su poder destructivo, a pesar de que cuando se escribió aún no existía oficialmente la transgénesis...

Con escaso éxito de crítica, en parte por no estar suscrito al teatro realista que imperaba en México de los cincuentas, la obra sólo apareció impresa más de treinta años después. Este año esperamos poder presentarla en Irapuato con la colaboración de la compañía de teatro Xochipilli. Si desean darle un vistazo para enterarse del desenlace de Beatriz, les dejo el texto original de Hawthorne traducido a nuestra lengua por el poeta de Mixcoac:

http://odasycuentosescandalosos.blogspot.mx/2013/01/la-hija-de-rapaccini-traduccion-de.html

Tres joyas disfrutables, una excelente forma de celebrar cien años.

NOVIEMBRE-DICIEMBRE 2013

Intervención de Diputado Federal Alejandro Rangel Segovia, en el Foro Universitario “Holocausto, educando para no olvidar”

 

Hace algunos años tuve suerte, en  2004 de visitar el Museo del Holocausto Japonés, el Museo de Hiroshima y saludar y platicar con el Gobernador de aquel Estado de Hiroshima, y él nos prevenía que si entrabamos a ese Museo, al grupo que fuimos, íbamos a salir llorando y vaya para que lo diga un japonés y un gobernante japonés con toda la seriedad y el silencio mayor que los caracteriza.

Y sí ver las graficas y los videos de lo trágico que significó la bomba atómica y la conclusión de la 2º Guerra Mundial, ha sido muy impactante, pero a la vez encontré en ese Museo que no le rehuían los japoneses a las razones de porque Hiroshima y Nagasaki habían sido las ciudades que seleccionaron  los Norteamericanos para dejar esta muestra vergonzosa histórica de poder,  y de exterminio masivo de supuestos o de evidentes enemigos. Ellos reconocen haber cometido a su vez atrocidades en China, haber invadido China, haber sobajado a los Chinos al grado casi de la nueva esclavitud del siglo XX,  y que de ahí, de Hiroshima y Nagasaki,  partían los militares más sanguinarios del Japón a someter a esta parte de China que invadieron un poco antes del inicio de la 2º Guerra Mundial.

Tiempo después, hace apenas dos años estuve en Polonia y me toco en suerte ir a Auschwitz  uno de los mil setecientos centros de extermino que los nazis crearon en esta 2º Guerra Mundial, y desde el momento mismo que uno entra al lumbral de este sitio hay una sensación extraña, desde luego que hay cierta predisposición a encontrar esa sensación, pero hay mucho de historia que con detalle uno conoce cuando ve los alrededores de Auschwitz. Es un Museo viviente porque han tratado de conservar en su estatus original las condiciones que ahí había y otras las han restaurado precisamente para que la memoria no se pierda.

Y estando ahí mi familia que me acompañaba se preguntaba porque veíamos grupos de niños caminar ahí, recibir explicaciones, como que cuando somos de muy lejos, de muy lejos en el tiempo y en la distancia, hay algo que no logramos comprender, no obstante de ver muchas películas y de ver muchas fotografías, y es que si no se está cerca de ese sufrimiento difícilmente se puede comprender la magnitud del mismo, y el llevar grupos de niños ahí,  nos explicaron que significa precisamente que ellos logren sentir lo más posible esa atrocidad y ese sufrimiento para que en su memoria perdure y eventos como ese no se repitan.

Es curioso que cuando leí los objetivos de este evento organizado por la Embajada para la Paz en México e Irapuato, me recordó un escrito que elaboré en esa ocasión de visitar Polonia y particularmente auschwitz, con respecto a preservar la memoria histórica que evita que otras generaciones cometan errores de tal magnitud.

Cuando estuve allí, comencé a escribir algo en ese momento, ahí en Auschwitz, en ese contexto tétrico,  que quiero compartirles y que refleja lo que les estoy mencionando:

“A nosotros casi ni nos va ni nos viene, yo por ejemplo, nací a un océano y casi veinte años de distancia del lugar y año de los hechos, y entonces es difícil imaginar siquiera lo sufrido por millones de almas en espacios como este.  Pero aquí se siente en el aire,  en el pasto que crece, que es mucho, mucho pasto que te obliga a imaginar el fertilizante humano que tuvo Auschwitz,  un olor a cosa rara, como a panteón enorme sin tumbas, sin mármoles, sin epitafios. El olor  inunda el ambiente, la gente va y viene, no sé si como yo, en primera instancia ni le va ni le viene o si, tal vez, tiene más recuerdo, o más reclamo, o más lamento,  o más llanto que los atraiga.

Seis millones de muertos: ahorcados, quemados, muertos de hambre. Hectáreas completas vieron la mayor crueldad del hombre desde la entrada principal de la principal plaza, al fondo se ve una fila de árboles, parecen pinos, fantasmas oscuros que se mueven. Largas filas de postes con miles de kilómetros de alambres  y millones de púas, para cada brazo, o pierna; para cada centímetro de carne.

Aun siguen de pie las estructuras altas de madera para el vigilante, hoy se usan en las playas para evitar que se ahogue alguien. Los rieles de los trenes silenciosos observan a todos los paseantes, parece que se encojen de hombros de tantos vagones de victimas cargados , dicen no ser culpables, debajo de ellos los durmientes de madera sin podrirse, como si no quisieran nunca despertarse, viven en sus adentros lamentos de pesadilla como si de ese dolor arrastrarse siempre quisieran.

Auschwitz, Hitler y los Nazis, aún parece se carcajean de tanto alarde, el mundo entero desfila ahora ante estos hechos inenarrables, oscuros, horrorosos, hoy aquí, cuando parece no creerlos nadie”.

Hasta aquí la cita de mi recuerdo escrito

En la generación mía, y en las que son un poco anteriores, las que nacieron en los 50s, nos ha tocado ver no pocos Alemanes viniendo a nuestro país, yo pude ver muchos de ellos a temprana edad yendo a Duseldorf en Alemania,  y se notaba mucho una vergüenza que cargaban en sus hombros, era inevitable que cualquier referencia en el trabajo o en la relación cotidiana no remontara al hecho histórico del holocausto, y ellos decían, “es algo que nos avergüenza mucho”.

Todas estas generaciones batallaron por cambiar en sí mismos, cambiar su historia, tener una democracia más solida para evitar que nuevos dictadores sanguinarios lleguen, cambiar su imagen ante el mundo, cambiar su modo de ser, dicen, unos me lo refirieron,” hemos aprendido a sonreír, a sonreír más”,  cambiando su modo de ser duro y disciplinado, demasiado disciplinado a la vista de nosotros los latinos.

Ellos, con los Alemanes que yo he hablado  se asumen como una parte de la humanidad que debería cambiar, que debería cambiar su rostro y bueno hoy de la misma manera en que el asunto industrial, el asunto de la globalización del trabajo los trajo a México, se han casado con Mexicanas muchos de ellos y han entendido estas nuevas generaciones que es mejor vivir en paz, que es mejor respetar a los otros, como un asunto de mayor comprensión.

Todavía hace poco tuve un guía en Viena que siendo Austriaco, se refería al idioma Alemán como su lengua materna, un joven de 23 años; me llamó mucho la atención porque antes que había ido a Viena, hace veinte años, era algo que rechazaban, decían  “no, nosotros somos Austriacos, los Alemanes son Alemanes”, y ahora este joven ya hablaba de un orgullo por sentir esa lengua que les es común a los Austriacos y a los Alemanes.

 

Entonces es ya una generación que nació cambiada que asume la memoria histórica, que sabe las atrocidades que se vivieron cerca de donde él nació, y que están dispuestos a cambiar.

El tema más que histórico, que lo es, lo que creo es que estos valores que promueven estos foros: el de la tolerancia, deberían ser mayormente difundido, pero no como un pasaje histórico más, sino observar las consecuencias graves que esto ha tenido cuando no se evita, sino también no debemos rehuirle a las causas , siempre hay una causalidad, siempre que hay un conflicto que lleva a una confrontación física, sea entre dos personas o entre dos Naciones, o entre dos razas,  o dos religiones, siempre hay alguien que reconoce enfrente a un ofensor y que se dice ofendido y que la reacción agresiva física, va a encontrar después una reciprocidad que se va a desencadenar en una catástrofe mayor.

Las razones de la  sinrazón que Hitler profesaba en realidad no son el punto de partida, a los Judíos como pueblo se les persiguió a principios del siglo I y II después de Cristo y hacia el siglo XI y siglo XII y XIV se arrecio su persecución, los pretextos eran viles. Como Judíos se les impedía tener trabajos profesionales que los Cristianos si podían tener, y como actividad principal entonces tenían algo que los ha caracterizado, el ahorro, el préstamo, el comercio  y después venían las acusaciones de que bajo una frase bíblica que dice, “a un extraño le cobraras intereses pero a un hermano no”,  los judíos  cobraban intereses y eran recriminados. El pretexto de la raza inferior, sobrevino hasta 1933 en un cambio de estrategia de un Adolfo Hitler, que habiendo intentado primero un golpe de Estado, fue metido a la cárcel seis años, y desde ahí redacta toda una estrategia de crearse un enemigo externo: los Judíos.

Hay que atender a las causas por las cuales surgen los hechos, para escuchar el llamado de cuidado que indica que esto parecer ser una causa, y puede ser una causa que amerite una revisión de un hecho, de una circunstancia, de un modo de pensar, de un modo de hacer, de administrar, pero no puede ser una causa para llevar a una lucha fraterna, a un odio exacerbado, a un pienso de exterminio masivo ni cosa que se le parezca. Las causas de la historia tienen que ser subrayadas, encontradas, localizadas, y las similitudes que haya en la actualidad, con mayor razón deberán ser así registradas.

 

Yo doy algunas pláticas en mi trabajo original, el normal, que no es ser Diputado, esas son circunstancias y oportunidades que la población me da; dirijo un Centro de Formación Laboral, y en él doy muchas charlas que tienen que ver con el trabajo en equipo, con productividad, calidad y demás temas del ámbito laboral, en ello hemos incluido hace más de 5 años, un tema integral que se llama “control de las emociones en el ámbito laboral”, o hay algunos escritos que lo denominan como “inteligencia emocional”, y lo que procura es precisamente eso, que, yo lo digo de esta manera: “cuando nos conocemos dos personas y vamos a trabajar juntos o vamos a convivir simple y sencillamente, a lo mejor es el vecino, tenemos aprender a convivir y lidiar con diversas circunstancias, como el hecho de que algún compañero se presente de mal  humor por algún motivo personal o de otra índole, y entonces lo que tendremos que hacer será ser tolerantes, pues en alguna ocasión podría ser que nosotros lleguemos así, y entonces nos gustaría que los demás fueran tolerantes. Es el hecho que debemos aprender a Soportarnos, en sus dos acepciones: soportar el carácter y estatus emocional de los otros como queremos soporten el nuestro a veces, y darnos soporte unos a otros en los aspectos donde unos son mas hábiles que otros.

No hemos leído lo suficiente sobre este acontecimiento nefasto, sobre sus causas y sus efectos, y debe estar presente, debemos tenerlo como memoria. Ayer nada menos, y con esto finalizo, después de un año difícil de labores Legislativas, que esperemos puedan tener resultado importantes para el País en el mediano plazo; tenemos también por fuera un grupo que se había estado manifestando durante dos semanas, en la Cámara lo hemos dicho y nos lo repetimos a cada rato: “pues podrán dificultarnos la tarea legislativa que creemos mucho más importante para el País, que las razones que ellos ostentan para movilizarse en la ciudad de México, pero jamás estamos dispuesto a pasar sobre de ellos para imponer nuestro trabajo legislativo”, a eso no estamos dispuestos, y por eso mejor nos fuimos a una sede alterna, y a diferencia de algunos Diputados que se avergonzaron por ello, los muchos más, como su servidor, nos sentimos orgullosos de hacer eso primero antes de provocar que se pase sobre personas. Quizás estén equivocados en su concepción, en su percepción, quizá como el líder que llevo a millones de jóvenes alemanes a agredir hasta la muerte a otros seres humanos, quizás están viviendo un engaño, producto de uno o dos años de terapias intensivas de que eso es malo, de que eso les va a hacer mal en el trabajo por definición absoluta, porque así es, eso son los totalitarismos.

Yo creo que estoy aquí, y que me asumo como un activista con lo que sé que esto significa, porque a lo mejor todos los Diputados y todos los Senadores, como vi que la convocatoria hace, y todos los gobernantes y profesionistas, historiadores, rectores de universidades, rectores de campus, deberíamos asomarnos de nuevo a esta ventana.

Quisiera reiterar la felicitación a Samuel Palacios por el esfuerzo. Gracias a los que se han dado el espacio y el tiempo de estar aquí, a Francisco Javier Guerra González, Coordinador  Nacional de la Embajada de Activistas por la paz en México, y en la medida de lo posible le hagan llegar la felicitación al Doctor William Soto, esperando conocerlo algún día y decirle que es una gran labor que no conocía y que me siento muy afortunado de que cosas que puede ir a ver de cerca que me hicieron  sentir lo que sentí, que brevemente relate, pues hoy tenga la oportunidad de saber que muchos más piensan así, y que están haciendo algo, más que reflexionándolo, lo están compartiendo; entonces en la medida de lo posible y en cuanto lo estimaran conveniente yo me sumo a la causa de ustedes.

Muchas gracias.

 

 

      

 

 

Los Libros desdeñados por sus autores

 

                                                                                José Luis Díaz-Granados

 

Cuando Borges publicó Otras inquisiciones en 1952, algunos lectores y admiradores, sorprendidos por la belleza, la perfección formal y el contenido inusitado de sus textos, preguntaron intrigados si el adjetivo del título obedecía a que ya existían "unas" inquisiciones. Muchos años después, el controvertido autor porteño declaró al respecto a Antonio Carrizo en entrevista recogida en Borges el memorioso (México, D. F., Fondo de Cultura Económica, 1982):

–Sí, este libro, Otras inquisiciones, presupone un libro que yo he dejado caer... (Se refería a Inquisiciones, publicado en 1935), un libro realmente bochornoso, pero que sin embargo me fue necesario. Por eso éste se llama Otras inquisiciones, pero no para recordar el otro, sino para taparlo, para anularlo.

Ya antes había hecho algo similar con Luna de enfrente, publicado en 1925. Los libros iniciales de Borges fueron tres poemarios: Fervor de Buenos Aires (1923), Luna de enfrente (1925) y Cuaderno San Martín (1929), pero siempre que tuvo oportunidad, el propio autor suprimió el segundo de las antologías preparadas por él mismo y de sus compilaciones personales.

Sin embargo, aparece en las sucesivas ediciones de sus Obras completas.

"Es el libro que yo quería omitir, pero mis editores no me dejaban ---decía---. Yo creo que sería mejor pasar de Fervor de Buenos Aires a Cuaderno San Martín y omitir ese mal paso que yo di... bueno, sin necesidad, como dijo la costurerita de (Evaristo) Carriego".

Algo similar le ocurrió a Neruda cuando conoció en España la hondura dulce de la solidaridad y la esperanza. Entonces renegó de su libro Residencia en la tierra (1933-1935), considerada por muchos su obra capital, donde se expresa en verbalidades hasta entonces desconocidas en la poesía americana y donde altera para siempre el idioma español.

Neruda había tenido noticias de que un joven chileno se había quitado la vida y en sus manos le hallaron un ejemplar de Residencia en la tierra.

Para su autor, este episodio fue una de las experiencias más amargas de su vida y desde ese momento no quiso saber más de "aquel libro desdichado". Cuando visitó Hungría a comienzos de la década del 50 y los traductores le pidieron autorización para vertir dicho libro a su idioma, Neruda rechazó de plano la solicitud: "Es poesía de la desesperanza ---expresó---poesía que no ayuda a vivir sino a morir".

Sin embargo, pocos años después, en sus Obras completas, publicadas por Editorial Losada, de Buenos Aires, Neruda dio la absolución y apareció en su totalidad el libro ninguneado.

Y así, el desfile de las criaturas literarias desdeñadas por sus propios padres, se hace interminable. Sólo hasta muy avanzada su vida, Julio Cortázar reconoció a regañadientes que antes de su primer libro oficial, Los reyes (1949), había publicado una colección de sonetos titulada Presencia (1938), firmada con el seudónimo de "Julio Denis".

De la misma manera, tuvieron que pasar muchos años y llegar mucha gloria sobre la parábola vital y literaria de Gabriel García Márquez para que aceptara la publicación de sus primeros cuentos escritos entre 1947 y 1954. Sólo dos décadas después, dio su autorización para que esos relatos fueran recogidos en libro, bajo el título de Ojos de perro azul (1974).

Pero no todos los casos de auto-omisión de una obra obedecen a menosprecio estético. En 1971, el peruano Mario Vargas Llosa publicó un voluminoso estudio titulado García Márquez. Historia de un deicidio, en el cual abordó por primera vez la raigambre profunda de la narrativa del colombiano.

Este libro se estaba convirtiendo en manual obligado de consulta para los millares de lectores de la obra del fabulista de Macondo, cuando tuvo lugar en México un incidente personal entre los dos escritores. Ello, sumado a una diametral divergencia ideológica, forzó de modo absurdo a Vargas Llosa a desautorizar bruscamente todo tipo de reimpresión, traducción y promoción de este tratado tan juicioso y tan rotundo.

Otros motivos, aparentemente comprensibles llevan a los autores a esconder sus libros y a borrar sus títulos de las bibliografías. Miguel Ángel Asturias publicó en 1923 un ensayo juvenil, El problema social del indio, con el cual había obtenido el doctorado en Derecho en Guatemala. Este libro prácticamente nunca existió, hasta cuando su autor recibió el Premio Nobel en 1967 y los estudiosos escudriñaron en las profundidades de su prehistoria literaria.

Igual ocurrió con el mexicano Carlos Fuentes. Quizás por razones meramente literarias, olvidó que tres años antes de la publicación de su primer libro narrativo, Los días enmascarados en 1954, había dado a la luz un ensayo jurídico titulado La cláusula Rebus Sic Stantibus en el Derecho Internacional.

Pero su compatriota Octavio Paz optó por decisiones más drásticas: sencillamente borró de un plumazo libros enteros de su autoría por razones políticas. En ninguna de sus compilaciones poéticas aparecen sus libros primigenios, Luna silvestre y ¡No pasarán!, en cambio autorizó la inclusión de su "Elegía", dedicada a un compañero muerto en el frente de Aragón, en España, que luego de haberlo llorado en su poema comprobó que se hallaba vivo y saludable en la Ciudad Luz.

Saramago no se quiere acordar de su primera novela, Tierra de pecado, publicada en 1947, y sus curiosos lectores no saben qué hacer para que algún viejo amigo del Premio Nobel portugués lo desentierre de alguna biblioteca privada.

El genial andaluz Juan Ramón Jiménez, con su talante perfeccionista y monomaníaco con respecto a su Obra (así, con mayúscula, como él lo escribía), ordenaba y desordenaba continuamente sus libros. Revolvía las secciones y el orden cronológico y un día decidió arbitrariamente que sus libros publicados antes de 1923 no pasaban de ser "unos borradores silvestres".          

Con la anterior afirmación desdeñaba por lo menos veinticinco libros publicados entre 1900 y 1923, entre ellos Baladas de primavera, La soledad sonora, Platero y yo, Sonetos espirituales y Eternidades, entre otros.

Sería interminable el listado de autores que por razones diversas han desdeñado uno o más libros de su autoría, pero quizás los ejemplos más extremos podrían ser: Franz Kafka, quien no contento con renegar de las pocas obras que logró ver publicadas en su corta vida, ordenó a su amigo Max Brod que a su muerte quemara la totalidad de sus manuscritos, y el poeta norteamericano Ezra Pound, quien luego de haber publicado 50 libros ---poesía, crítica y economía--- declaró poco antes de morir que su vida no había sido otra cosa que "un error".

 

José Luis Díaz-Granados (Santa Marta, Colombia, 1946). Poeta, novelista y periodista. Obras principales: El laberinto (poesía, 1968-1984); Las puertas del infierno (novela, 1985, finalista del Premio Rómulo Gallegos); Rapsodia del caminante (poesía, 1996); Cuentos y leyendas de Colombia (1999); El otro Pablo Neruda (ensayo, 2004); Los años extraviados (novela, 2006) y Fulgor de la Calle Grande (novela, 2012). Sus libros de poesía se hallan reunidos en un volumen titulado La fiesta perpetua, Obra poética 1962-2002.  Fuente: CON–FABULACIÓN periódico virtual  28/05/2013

 

Ágora Agosto-Septiembre 2013

Introspección

 

Una reflexión sobre el ser humano

 

Héctor López

 

 

Este parece nuevamente un día como cualquier otro, a diferencia que me vi obligado, por mis impulsos desmedidos, a plasmar  mas que una simple idea. Normalmente partimos de una insignificante idea, misma que, al paso de las hojas se va transformando en un sin fin de ideas correlacionadas tal vez de vivencias, recuerdos, anhelos, amores y desamores así como de un derroche de imaginación entre otros.

 

El objetivo de mis letras rebasa los muros de solo declamar páginas y más páginas, esto revela una reflexión tacita de nosotros mismos. Probablemente caiga en la fantasía de mostrar vivencias, experiencias, y de algún modo, alucinantes frases. En fin, dedico mis letras a todos aquellos interesados en escuchar en estas líneas algo que sea de su interés, de no ser así, no importa. Y digo que no importa, debido a que de todas formas mis letras siguen surgiendo como un legado directo de mis ideas a través de mis manos, mis impulsos, mis anhelos.

 

Es tan vasto todo aquello que podemos llegar a anhelar, querer y tener. Anhelamos todo aquello que amamos y que no tenemos, anhelamos cosas, personas e ideas. Normalmente en ese orden, pienso yo.

 

De las cosas, mejor ni hablamos porque ese ha sido el vicio ingrato que ha llenado  anaqueles, ampliamente, de ataúdes y de muchas caras tristes y de sentimientos encontrados; remordimientos, eso es lo que resulta.

 

Anhelamos a las personas, normalmente, venidas a nuestra memoria de un pasado tal vez tormentoso, lindo o digámoslo así… real. Nuestra realidad, bañada de diferentes matices, resalta desbordante de recuerdos algios, incesantes y constantes. ¿pero para que martirizarnos en pensar lo que pueda pasar no? De todos modos tenemos, en un mundo virtual por llamarle as, la posibilidad de jugar con nuestras ideas o ideales. Obviamente hay mucha diferencia entre tener una idea y llevarla a la realidad y solo pensarla. En fin, no tratamos de buscar definiciones solo de pensar y yo transcribir este torrente de ideas, pensamientos o, por que no, ideales. Como mejor les acomode.

 

Lo interesante de tratar de indagar entre todo aquello que realmente nos importa dista mucho de solo hablar de la familia, trabajo, religión o de política. La verdad, lo importante es que al estar inmiscuido en ello se logre un complemento, sin apasionamiento, de tal forma que se logre revelar nuestro objetivo propio en tales cuestiones. Distante a lo que es nuestra realidad es como nos encontramos aun. Pobres de nosotros que no logramos distinguir más allá de nuestra nariz.

 

Algo que es muy nuestro, indudablemente, son nuestras ideas, creencias o inclinaciones o como quieras llamarle. Gracias a la bienvenida que le dimos al hecho de que podemos expresar nuestras ideas libremente, como se ha estado publicitando mucho últimamente, podemos escribir lo que se nos ocurra. Recuerdo que alguien me dijo alguna vez, todos al paso del tiempo hemos podido manifestar nuestras ideas, al menos en nuestro cerebro. Tenia razón, lo demás es historia.

 

La historia nos puede enseñar eso cosas pasadas, se supone que el pasado nos ayuda a conocer mejor nuestro presente, y por tanto, al saber mas de nuestro presente nos prepara para poder imaginar, sin certeza, nuestro futuro, y al estar en ese futuro sabremos exactamente lo de nuestro pasado para comprender mejor ese futuro y así sucesivamente. Parece trabalenguas.

 

 Mejor pensemos en la libertad que tenemos en nuestro interior para poder expresar, manifestar, gritar, o lo que se te ocurra, todas tus ideas, ideales, anhelos, amores y desamores.

 

Lo interesante de todo esto es que tu tienes la libertad de imaginar el pasado, el presente y el futuro que tu quieras. Sonador estarás pensando que soy. Continuamente tenemos la tendencia de igualar los términos sonador con pensador. Pienso que un sonador es una persona libre plenamente, en su mundo con la realidad que uno desea, mas sin embargo un pensador esta mas plasmado en el mundo real. Ahora bien, tu decides por cual sendero deseas caminar.

 

Por lo pronto me quedo en el camino de las ideas palpables, internas y de introspección de uno mismo. Se dice fácil, lo se.

 

Ahora bien, las ideas, imágenes, o lo que te venga a la mente estará surcando por tu cerebro, si lo se, todos somos idealistas en alguna forma. Pensemos no en aquella persona que te dejo o que te abandono, en las formas que te haya pasado o que estés imaginando.  Pensemos no en aquello que nos lastima, ni siquiera en aquello que no pudimos hacer. Lo importante es que tengamos un momento de reflexión, reflexión sublime de nosotros mismos. Tal vez estoy exagerando, lo importante es pensar  serenamente.

Hago un pausa, mi te se ha enfriado… recuerdo que una ocasión involucre mi mente y mis pensamientos en un proyecto originalmente lo llame introspección en uno mismo, he de confesarle que me gusto como titulo de un libro que estuve escribiendo hace unas décadas, lo se mucho mas joven e idealista, enamoradizo y demás, en fin. Retomando aquellos escritos de mi memoria, los archivos originales se perdieron,  puedo manifestarles varias cosas, ideas, o como les quieran llamar, voy a patentar la frase (de tanto que la digo o que la voy a mencionar). Después de que haga mis tramites podré conseguir continuar.

 

El detalle parte de que tengo muchos distractores y no logro iniciar como quisiera, lo importante es que en ese libro que inicie y que espero recordar (me prometí terminarlo algún día) y si no lo recuerdo del todo, pues plasmare las ideas principales que me han perseguido desde hace mucho tiempo.

 

 

 

Héctor J. López Alcalá

Nació en Tijuana, B.C., pasó su infancia y adolescencia en Irapuato, Gto.. 

Egresado del TEC de Monterrey, Campus Monterrey.

Se dedica al comercio, ahora, empresario restaurantero en San Cristóbal de las Casas, Chiapas.

Práctica natación y atletismo.

Amante del arte, pinta al óleo, escribe ensayo, narrativa y poesía.

Actualmente escribe un nuevo libro.

 

Viaje al final de los tiempos

 

José Antonio Banda

 

La invitación al viaje debería ser uno de los objetivos que todo narrador debe tomarse en serio, es decir, lograr que el mundo narrado sea verosímil y purifique las pasiones de su lector, si me pongo aristotélico. Roberto Bolaño subraya la importancia de lo narrado  y no de la técnica o el tema en sí. Sólo el lenguaje es capaz de construir su propio mundo.

En uno de los ensayos pertenecientes a El gaucho insufrible, el desaparecido escritor afirma y matiza:

 

[…] los viajes, el sexo y los libros son caminos que no llevan a ninguna parte, y que sin embargo son caminos por lo que hay que internarse y perderse para volverse a encontrar o para encontrar algo, lo que sea, un libro, un gesto, un objeto perdido

 

Más allá de la vida, de únicamente vivirla, nos resta el viaje: la experiencia de hundirnos en lo desconocido para acaso encontrar lo nuevo, como escribió Baudelaire en Las flores del mal. Para el francés sólo queda a los hombres la satisfacción del camino, porque en él quizá se encuentre lo que siempre ha estado ahí: nosotros.

En El final de los tiempos, Jaime Panqueva parece recordar a Bolaño, al que, sin embargo, agrega: “sí, el viaje, pero también nos resta contar historias”. Es decir: nos resta viajar a lo desconocido. En las historias de Panqueva, por ejemplo, hundirse en la memoria para encontrar lo nuevo es una de las propuestas narrativas a considerar. Con una variedad de técnicas estilísticas que sorprenden, por sus tonos y voces, Jaime Panqueva religa una a una las palabras de la tribu, esos fragmentos de cotidianidad, en torno a un camino que va de la “Luz” a las “Tinieblas”. Pero no se ponga en guardia el posible lector ante lo dicho, pues nada más distante de las historias fílmicas al uso (donde vampiros, hombres lobo, meteoritos u otras creaturas maléficas hacen estragos en una pequeña ciudad provincial, o en una sola y desdichada familia), que los cuentos engarzados por el escritor de El final de los tiempos.

Por otro lado, se podría decir que como todo ciclo heroico, el libro de Panqueva propone tres pruebas, tres cavernas deudoras de la tradición grecolatina (no ajena a la narrativa del colombiano), que guían al lector por lo desconocido en donde la tiniebla es ley. Así, el viaje narrativo se divide en tres partes: Lux, Adumbro y Tenebrae.

Adentrándonos en los cuentos volvemos a la concepción del viaje. En Hipnosis, por ejemplo, el autor adelanta la poética que, como elegante hilo de Ariadna, guía al lector por toda la obra:

 

Cierre sus ojos. Vamos a dar comienzo a un viaje imaginario […] Mantenga los párpados cerrados y respire de forma lenta y pausada.

 

Esta amabilidad del autor, amabilidad insólita en una república literaria gobernada por la presunción erudita y la pose, lleva a su lector por el mundo creado en los cuentos; pide cerrar los ojos y confiar en su lenguaje, mantener los párpados cerrados dejándose llevar por el vértigo de las historias. Así, de pronto, el lector se topa con un extraordinario encuentro entre una mexicana y Aldos Huxley, o con material verbal desde donde mana el Agua bendita,  confiado bálsamo, que desemboca en el cuento homónimo del volumen. Este recorrido no está exento de un toque siempre lúdico. Motivo de alegría o nostalgia, es pensar en la rica comida de la calle, o el brillante manejo del tiempo narrativo en Sala de espera. Todo se concentra en la forma en que Panqueva embauca a su lector, como dice Mónica Lavín en la cuarta de forros, una manera que se deleita en observar la realidad entera.   

Otra forma de seducción se origina en la configuración de los personajes: adolescentes que juegan bromas mortíferas, mujeres dominantes, padres angustiados y, sin embargo, valientes en su lucha contra el miedo: natural Minotauro que tarde o temprano el hombre debe vencer. Panqueva se pregunta, incluso, por la verdadera naturaleza de la patria, ese paisaje o fragmento de tierra que nos vio nacer, en concordancia con José Emilio Pacheco. Pero a diferencia del autor de Alta traición, Jaime Panqueva dirá:

 

Si alguna vez la palabra patria tuvo algún significado […] la entreveía como un pastel de yuca calentito compartiendo espacio con muchos más dentro de un gran cesto.

 

A todo esto cabe preguntarse ¿desde qué posición escribe el autor de estos cuentos? ¿Cuál es la motivación que lo obliga a contar sus historias? ¿Deleite esteticista? ¿Obsesión estética o psicológica por contar algo? ¿La fama, el dinero, la búsqueda de múltiples y reiteradas apariciones en los medios locales? El final de los tiempos ofrece una respuesta certera: “Mi única reacción fue la de adaptarme a la circunstancia”. Orteguiano en su respuesta, Panqueva busca comprender las sociedades donde ha vivido, los cambios de domicilio, el recorrido por las calles de una ciudad en ciernes, los recuerdos, la descripción del mundillo literario, es decir, existe por debajo de lo narrado una necesidad de escribir porque solo eso resta al hombre en el final de los tiempos, pareciera decir el autor.

Para concluir: Jaime Panqueva garantiza un viaje en El final de los tiempos, un camino por el que sus lectores pueden internarse y perderse para volverse a encontrar, un viaje nacido a la luz de las preguntas de siempre: “hacia dónde vamos o con qué problemas nos toparemos en los años o siglos por venir”: un viaje a la espera de una respuesta ineludible.

 

(Texto leído en voz alta durante la presentación de El final de los tiempos en febrero de este año)

 

 

“VAN GOGH VERSUS REMBRANDT”

 

 

Alejandro Rangel Segovia

 

Rembrandt y Van Gogh, pintores fascinantes de los cuadros más cotizados del mundo, separados en el tiempo, de indudables diferencias técnicas y habilidades, tienen como lugar común a Holanda y de Holanda particularmente a Amsterdam.

Ahora que me encuentro aquí, en los Países Bajos, Netherlands, Amsterdam. Con sus canales de agua opaca, con calles extrañas, con días tempranos de julio, con poco frio, con mucho bullicio, con una hermosa colección, amplia y colorida, de pares de ojos colocados en simetría perfecta sobre una multiplicidad de rostros multicolores que pasan frente a mi, junto a mi,

Aquí, con el mayor numero de bicicletas, circulantes y expectantes que mis ojos hayan visto jamás, con bulliciosos grupos humanos dueños de ellas plegados a sus rincones de encuentro cotidiano de las tardes, chocando vasos pletóricos de dorados néctares coronados por níveas espumas, y vertiendo palabras de humo de sus bocas.

Aquí me encuentro, me toco, me veo, me siento. Me siento y me deleito, me delito y me siento emulando a Withman en su ir y venir de si mismo, por si mismo; visto a si reflejado en los temblores de los cuerpos de otros, en las ternuras de sus mirares, en los vaivenes de sus andares, en las delicias de sus beberes, en lo vivido de sus placeres, y en el cantar de sus cantares.

Aquí en una habitación cualquiera del Hotel Krasnapolsky, frente a la plaza vieja del obelisco esculpido en blancos tallados perfectos personajes. Atraigo mis recuerdos y arrastro mis anhelos en la tinta, a que quede plasmada mi mirada en el papel ,como quisiera que mi vida quedare asimismo si acaso pudiese, aquí plasmada en las añejas y bohemias banquetas adoquinadas.

Viajando lentos por los caminos de junto a los canales, llego al molino de Rembrandt, reliquia resguardada en la periferia de Amsterdam. Rembrandt, el gran Rembrandt, dueño y señor del espíritu del 50% de este pueblo pintoresco, amplio, alegre hasta la seriedad, pueblo bicicletero dije. A mi pueblo, Irapuato, le quitaron el mote de bicicletero a fuerza de empujones de automovilistas desconsiderados y a falta de caminos adecuados para ellas, aquí las reynas, las bicicletas.

Aquí las hay por miles, cientos de miles, con estacionamientos y rutas exclusivos para ellas, en los parques y plazas, en edificios, en los bordes de los canales. La bicicleta es el mecanismo aquí con el que todo rueda.

Facil resulta imaginar en sus ruedas a dos molinos que el viento respeta a su paso en cada giro. ¿una buena mascota?, la bicicleta; medio de transporte imprescindible para los amantes del aire libre, para los oficinistas y los obreros, para la mañana y la tarde. Es la bicicleta el invento primero y el ultimo que vale la pena para los seres de por aquí.

“Centauros” ellos, “Pegazas y Unicornias” ellas, todos pegados a las bicicletas, cuasi requisito para adquirir la nacionalidad Holandesa las 170 culturas establecidas aquí; juntas y revueltas. 55% de los habitantes de este Dique (Dam) del Rio (Amster) vienen de fuera. “Amster Dam” es asi un mosaico florido de la Rivera.

El Molino de Rembrandt fue parte fundamental del logro de extraer el agua antes acumulada en las tierras bajas para expulsarlas detrás de la cortina del Dique y dar lugar a la construcción de casas, a la crianza de ovejas y al cultivo de cosechas. El Molino es ahora un símbolo de Rembrandt, al haberlo pintado tantas veces, en honor a su Padre que fue Molinero.

La otra mitad de las preferencias de Amsterdam, suspiran por Van Gogh, el loco de triste imagen que retrató el cielo a su manera, que hizo olas en la nubes, que engroso los trigales con sus pinceles, que inclino ondulantes casas y estrellas.

La calle Damrak, por ejemplo, deja ver que realmente las casas inclinadas existen, delgadas y altas para no pagar altos impuestos por su ancho en las avenidas, se inclinan unas sobre otras debido al suelo pantanoso. Las plazas en estos dias lucen banderas por doquier con la imagen del viejo del sombrero raro y las barbas de color naranja: Vincent Van Gogh, su eminencia. El veía ir y venir casi todo y asi lo pintaba: el campo, las casas, las barcas, las nubes, las caras, los girasoles y las enredaderas.

Van Gogh nació en Amsterdam, hijo de un ministro, y hermano menor de su mecenas que lo cobijó durante la mayor parte de su vida. Van Gogh creo lo mejor de su obra hacia el final de su vida, cuando pintaba a razón de un cuadro por día durante casi dos años. Varios de sus cuadros son replicas de obras anteriores de famosos artistas o de sus maestros, pero replicas que caracterizaba con sus tonos azules, amarillos y otros colores intensos, con pinceladas gruesas y ondulantes. Esta característica que impuso un estilo único al “impresionismo” se debe en realidad a su escaza habilidad de retratar con exactitud las cosas, y los rostros, cuerpos, formas y figuras, como sí lo hacía Rembrandt.

Es así que Van Gogh convirtió su gran defecto visual o inhabilidad en una gran y única destreza que le dio el toque famoso y único a su obra.

De Rembrandt se puede decir mucho más en mucho menos tinta.

Nació en Netherland más de 200 años antes que Van Gogh. Netherland o Países Bajos es una Nación comúnmente nombrada Holanda, debido a que los comerciantes de los siglos XVI al XVIII le dieron fama en el mundo de la época como tal, al provenir de las Holandas del norte y del sur, territorios principales de los Países Bajos.

Muy joven Rembrandt supo de sus cualidades excepcionales, completamente opuestas a las “deficiencias” de Van Gogh, es decir, se concibió como un retratista del detalle que podía hacer sentir las expresiones y sentimientos de las personas retratadas al oleo en el momento en que sucedía, una mirada pícara, una de amor, un rostro adusto o codicioso, unos ojos, o los cuerpos en posiciones expresivas sin par.

Cuando uno observa un Rembrandt (clásico de 1607 a 1666), experimenta sensaciones extrañas, pareciera que su pintura hablara, que los ojos de sus personajes dijeran, que las risas de sus bocas se escucharan, que los cuerpos se movieran.

Rembrandt, el expresionista mayor de los clásicos retratistas post renacentistas.

A diferencia de la abrumada vida de Van Gogh, Rembrandt vivió feliz su juventud, joven casó con hija de rico, adquirió su casa en Amsterdam (hoy casa museo), la llenó de objetos coleccionables caros, le llegaron cuatro hijos muriéndosele tres pequeños, las mujeres le llegaron por tres: la esposa que se le muere joven y una primera y una segunda amantes.

 

Rembrandt perdió la casa por un mal trato hipotecario al adquirirla, lo venció la codicia de otros, judíos en este caso. Hoy en esa casa restaurada uno observa la vida misma de su taller laboratorio donde inventaba formulas y bases de pintura al oleo para sus propios y únicos tonos azules, verdes, amarillos y ocres, a partir de la molienda de minerales y vegetales raros en ese tiempo, que, haciéndolos polvo los convertía en pintura al mezclarlos con aceites también preparados por el.

 

Los cuadros de Rembrandt, como los de Van Gogh se exhiben en la propia Amsterdam, aunque un gran número de ellos están en el Museo del Hermitage en San Petersburgo y otros están esparcidos en diversas exhibiciones, de vasta obra ambos, son deleite de generaciones, para todos los gustos, los que se inclinan por el impresionismo único de Van Gogh, o quienes como yo, preferimos el expresionismo magnifico de Rembrandt.

 

En cualquier caso, ver de cerca estas obras, eleva el espíritu a dimensiones pocas veces sentidas ante eventos de la vida, lo mete a uno en esos paisajes de coloridos y formas extrañas en los VanGoghs y en los fantasmas que ríen, hablan o se mueven en los Rembrandts

 

Ágora Mayo-Junio 2013

 

“A la memoria de Antonio González Juárez”

 

¡Y se nos fue Antonio González!... Ésta frase, ya tan gastada y estereotipada, resulta, para el que esto escribe, falsa y vacía. Creo, a mi entender, que ahora, más que en vida de González su obra está más presente que nunca. Y con la expresión “más presente” deseo subrayar que su arte ya no estará, a despecho del propio artista, (son sus propias palabras…) un tanto cuanto eclipsada por la personalidad magra y austera del maestro.

Esta breve semblanza no pretende ser, por ningún motivo, una crítica del arte pictórico de González Juárez. No poseo los dones o conocimientos necesarios para ello. Simplemente la pena y la nostalgia por su viaje me incitan a evocar su memoria, contando desde luego con la benevolencia de mis queridos dos lectores. El arte, esa entidad misteriosa, indefinible y voluble, como la intuía el mismo Maestro, acogió al pintor con reservas, arisca, casi huraña…Y quizá eso mismo modeló al artista como un nuevo Alonso Quijano, con su quijotesca estampa, con su eterna lucha contra los “Molinos de Viento”cotidianos y sobre todo con la creación de sus “Quijotes”, obras emblemáticas en sí mismas, involuntarios autorretratos de ese dibujante genial que fue González.

Él tiene una nueva concepción del papel que la pintura debía jugar, denunciando a “la moda” del momento, ya sea la postura pseudo-social del muralismo imperante en su juventud o el modo de “entretener” simplemente al observador; él insistía: el amante del arte debe poseer una cualidad: que consiste en que tiene que comprender las diferencias producidas por las apariencias contrarias. En suma, el eterno ideal de que si existe un artista que pinta, tiene que haber un artista que siente la pintura, o dicho en otras palabras: para que exista un poeta que escribe, tiene que haber un poeta que lee…

El recurso de las Apariencias contrarias, a mas de ser usado en algunas obras de caballete, se expresa en todo su desarrollo en el contraste entre la primera y segunda parte de su obra mural, donde una es espejo de la otra y al mismo tiempo marchan en sentido contrario. En la primera parte la realidad es trágica porque implica el choque brutal del Arte con la realidad. Pero en la segunda la realidad se hace comedia para que todos los personajes hagan que la realidad coincida con la imaginación de Antonio González. (Observar las “mojigangas” y la “mujer con fresas” así como a los campesinos huyendo bajo el látigo criminal del verdugo, (Obras de Gran Formato, en Irapuato).

 

A veces, al que esto escribe, le asalta una duda: El arte ¿existe?..Existen desde luego los artistas, los que ven, crean, y nos hacen ver, sentir el arte…sea lo que sea esa imagen, pero el Arte mismo ¿Cómo lo puedo definir si no me lo puedo explicar ni a mí mismo…

Su emigración al DF y su aprendizaje de las técnicas y de la vida misma en la gran ciudad tuvo también importantes consecuencias en su concepción del arte. Así, los artistas “defeños” habían desarrollado una forma de pintar clara, diferente de los tradicionalistas “del interior”, la riqueza y variedad del color, la preponderancia del naturalismo frente al dibujo y la manipulación del pigmento como recurso expresivo. Los maestros liberales como Navarrete, en contraste con el pulido acabado de los académicos, modelaban las figuras y objetos con una técnica como de apunte, abocetada, que conseguía una gran profundidad y brillantez en los colores. La pincelada de Antonio González también estuvo muy influida por el estilo manierista, retocaba sus pinturas una y otra vez hasta conseguir un acabado aparentemente espontáneo, como de apunte, que para él significaba virtuosismo. Sus cuadros presentan una multitud de pinceladas no fundidas en superficie, lo que los observadores de entonces, censuraban acremente. Pero no sólo empleó la paleta de colores vivos y brillantes, muy a la “veneciana” con sus tonalidades ricas y saturadas; también usaba los estridentes y arbitrarios colores que gustaban tanto a los pintores manieristas, amarillos verdes chillones, rojos anaranjados y grises azulados como se observa en algunos de sus cuadros de gran formato, casi murales, vivos y vibrantes (Ver y gozar los que adornan un hotel de Irapuato, Gto.)

Durante los años en que el maestro emigró al DF, su estilo se transformó profundamente. Pasó de un estilo académico a evolucionar en uno muy dramático, propio y original, intensificando sistemáticamente los elementos artificiales e irreales: cabezas pequeñas descansando en cuerpos cada vez más largos; la luz cada vez más fuerte y estridente, intensificando los colores de los ropajes, y un espacio poco profundo con superpoblación de figuras, que dan la sensación de una superficie plana. En sus últimos quince años, en sus retratos y en sus murales, González llevó la abstracción de su estilo hasta límites insospechados. Sus últimas obras tienen una intensidad extraordinaria, hasta el punto que algunos críticos buscaron razones oníricas, asignándole el papel de visionario y lúdico.

Consiguió imprimir a sus obras un fuerte impacto personalista alcanzando el objetivo con sus “Quijotes”, de la pintura mística: inspirar emoción y también reflexión. Su dramática y, a veces, teatral presentación de los retratos y figuras eran vivos recordatorios de sus anhelos como dibujante. Su estilo final es dramático y anti naturalista intensificando los elementos artificiales e irreales. La colección Camarena nos ilustra al respecto.

 

¡Pero a pesar de todos estos soliloquios, estos dizques sesudos análisis, nada me impide gritar, parafraseando a Carlos Fuentes: ¡QUÉ INJUSTA, QUÉ MALDITA, QUÉ CABRONA LA MUERTE QUE NO NOS MATA A NOSOTROS SINO A LOS QUE AMAMOS!

 

Carlos Palars

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Autorretrato

tinta / papel

colección privada

 

 

Quijote

tinta / papel

colección privada

 

 

 

Ágora Marzo-Abril 2013

 

 

Cuervos en el dintel

 

Alejandro Palizada

 

 

Mi primera participación en Ágora había sido un cuento, luego fueron apareciendo algunos poemas. Estaba decidido a escribir un cuento donde rememoraba las noches en la Casa del Círculo Irapuatense, la resonancia de los gritos de Rubén alineando a los actores de teatro, los intercambios de ideas con Jesús, la noche al salir a ese pequeño jardín en la calle Pípila, el regreso a casa, la caminata nocturna hasta el norte de la ciudad. Pero lo verdaderamente valioso de una revista cultural, en mi opinión, no es que sirva sólo de espacio para nostalgias personales, sino de espacio de comunión con el lector. Porque una de las honrosas funciones de Ágora es compartir el arte, acercar a los lectores a las expresiones artísticas de aquí y de allá. Así que, en el espíritu más comunicativo de esta labor, sirva al lector este breve texto para despertar la curiosidad a propósito de la música y la poesía. Felicidades a todo el equipo de Ágora.

 

Sin duda todo mundo tendrá al menos una mínima noticia del célebre poema de Edgar Allan Poe, El cuervo. “Once upon a midnight dreary...” Lo escribo en inglés porque la resonancia de sus sonidos líquidos es por mucho más grave y más siniestra que su traducción en español. Hace poco se me preguntó ¿por qué este poema de Poe se suele asociar a imágenes lúgubres? La respuesta está ahí en el mismo poema, en el ambiente que recrea a mitad de la noche plutónica, con una intrusión harto extraña a una casa en duelo: un visitante alado cuya sola sentencia es siempre Nevermore.

 

La fuerza que me cautiva de este poema de Allan Poe está en esa intrusión inexplicable del cuervo que se posa sobre el dintel. La incómoda presencia de un ave cuya hermosura es semejante a la oscuridad de la noche y a lo que ella puede simbolizar. Hay otros cuervos similares que arriban a nuestra mente de vez en cuando; son presencias acústicas que invaden el silencio, como en el poema de Poe la frase “nunca más” penetra insistentemente en la calma tristeza del duelo (Lenore, la amada, ha muerto). Me refiero a ciertas piezas musicales que golpean el cristal de la ventana y abren fuego, verso por verso, como una artillería de acordes y recuerdos. Es difícil escoger entre tantas y tantas canciones, y cada cual tendrá su lista predilecta. Por lo pronto, yo seleccioné 3 de esas bestias que irrumpen en la ribera de la Noche Plutónica.

 

The Raven

Mark Lanegan & Isobel Campbell tienen una versión de El Cuervo –muy literal en sus palabras, pero estupenda en su música-. La voz de Mark Lanegan es grave, rasposa, como una ráfaga de arena bajo un sol intenso. Pero –como con los grandes artistas- con esa intensidad fatigante del desierto, su voz resulta paradójicamente perfecta para dibujar la noche. La música armoniza una repetitiva guitarra acústica, un lamento agudo de Isobel Campbell, y algunos violines que dan a esta pieza un matiz oscuro, de destellos azulados como el pelaje lustroso del cuervo de Poe.

 

A salty dog

Extrañamente, México no es un país de tradiciones marineras. La imaginería de navíos se nos agota rápidamente en unos cuantos estereotipos, como aquel que nos narraba la majestuosidad de la Nao de China. O algunas míticas historias de marineros, como aquellos que habían naufragado y fueron rescatados después de días y días a la deriva en el Pacífico. Al final, recordarán que todo fue una mentira. Para empezar, los barcos de Acapulco ya ni navegan, son museos, adornos o bares de striptease. Los puertos mexicanos no tienen nada de dramático: Acapulco, Veracruz son espacios carnavalescos. Nada más ajeno que la tristeza de despedir un barco y creer que jamás regresará. En poesía es imprescindible leer dos poemas de mar: El viaje de Baudelaire y Brisa marina de Mallarmé. “Escucha, oh corazón, el canto de los marineros”; el canto, murmullo cansado y doloroso, de aquellos que se pierden en el horizonte con la esperanza de volver. O la esperanza de no volver. Procol Harum es un grupo de los sesenta-setenta, que quizá no tiene el mismo reconocimiento que Pink Floyd o Creedence, pero cuya producción resulta igual de asombrosa. A salty dog, una de sus más bellas canciones, es una expresión de marineros, que se puede traducir como cuando uno dice de alguien que es un “viejo lobo de mar”, es decir, un marinero experimentado. La canción dibuja un navío que, tras las penurias, logra encontrar tierra.

 

 

Caprice no. 5

Es imposible ignorar la música, en especial la verdadera música. Porque, sin menospreciar las melodías populares (y todos sus géneros y subgéneros), por mucho que sean del agrado de las mayorías, por mucho que sean los géneros más escuchados y consumidos –rock, pop, norteña, ranchera, etc.- hay algo en la música culta o música clásica que a todos puede sorprender. Lo maravilloso de internet es que ahora uno puede presenciar un concierto con los mejores directores y músicos en la comodidad de la casa. Se puede escuchar y ver en línea el Caprice número 5 de Paganini interpretado por Alexander Markov. Una bella interpretación. Quizá también sorprendente es la versión que hace Steve Vai alternando personajes para la película Crossroads (Encrucijada), una película de bajo presupuesto pero con un guión interesante. Tantas conexiones tiene el arte y si no veamos: en dicho film, dirigido por Walter Hill, el excelso guitarrista Steve Vai es una especie de demonio que toca blues para un Mefistófeles versión Nueva Orleans, o sea: el diablo versión blues. La pieza de Paganini es vaivén puro, soplido de cíclope de Hesperia. El lector podrá escuchar y ver el concierto de Alexander Markov o el fragmento de la película Crossroads con Steve Vai. Se sorprenderá de descubrir que el actor es nada menos que Daniel Larusso de Karate Kid, aunque las manos son las de Vai.

 

 

 

 

 

LETRAS DE ARS

 

Oda a la Soledad

 

                      Alejandro Rangel Segovia

 

 

“Nacemos solos, vivimos solos, y solos  así, morimos;

a veces en el trayecto,

nos engañamos un poco con alguna compañía para sentir que no somos tan solos,

para luego finalmente: seguir solos”.

Olson Wells escribió algo como lo anterior

para referir la unicidad total de que estamos hechos,

desde el nacimiento hasta la muerte.

 

Solo de mí, de mi tan solo, solo así, sí así solo….

 

Somos nosotros en nosotros mismos,

plenamente libres allí dentro,

con nuestros reales piensos,

sin la hipocresía de lo expresado verbalmente

o de lo no expresado ante otros.

 

Allí dentro explorándonos, solos,

 somos así presos de nosotros mismos,

solo así somos lo que sabemos somos,

no lo que otros creen que somos,

lo que imaginan que somos,

lo que les hemos dicho que somos;

no somos ni más ni menos

de lo que viéndonos  al espejo

nuestro ser interno nos refiere que somos,

somos sí,   el enojo que la adversidad nos otorga,

la pasión que el amor nos despierta,

la ternura que una mirada infantil nos inspira,

el dolor de una pérdida cercana,

somos la alegría de una satisfacción cumplida,

pero solo somos lo que sentimos.

Cuando el sentir aflora y se manifiesta ante otros,

los otros mezclan su propio sentir

y entonces, la mezcla ocasiona potencialización del sentimiento,

o contradicción, o neutralización del mismo.

 

Así, un sentimiento feliz,

feliz de adentro,

feliz de un hecho nuestro, nuestro solo;

puede ser distinto para otro ser cercano

y la expresión feliz

ser convertida en sarcasmo a los ojos de otro,

o burla, o ironía, mas no felicidad.

 Somos felices, puramente felices, solamente solos.

 

Y si el sentimiento es físico,

y arremetes con él en público,

 hay de ti,

 el histérico, bipolar, intolerante

Y si la pasión

Y si la ternura

 

Y si el dolor,

 no dolor del cuerpo,

no dolor de la cabeza,

no dolor de un dedo,

 de un brazo o de la espalda, no,

 dolor de veras,

 dolor del alma,

 ese que  solo a ti solo te llega,

 ese que de agudo a amplio

y de amplio a agudo llega,

el dolor para el que la cura infalible,

 es revocar el motivo del dolor.

Se duele por desamor,

 el amor reencontrado es la cura;

se duele por la falta triste de un ser amado

 y solo el tiempo ayuda,

 a mitigar el dolor mas no lo cura;

se duele por frustración, por no lograr la meta,

de estudio, de ascenso, de deporte alguno.

 El dolor lleva a tristeza,

 la tristeza lleva al pensamiento profundo,

 el pensamiento profundo lleva al reencuentro  con uno,

 uno estando con uno es dialogar solo consigo mismo,

 y reconfortarse algo, así, solo, solo de si, de si tan solo.

Un ungüento que mitiga al dolor;

dolor de veras, es el llanto, y  para llorar…. La soledad es su manto.

 

 

 

Ensayo sobre el miedo

(Segunda Parte)

 

   Alejandro Rangel Segovia

 

 

Es el miedo, el más posesivo de los sentimientos tiranos que el ser humano lleva consigo desde que nace.

Miedo al nacimiento, al dolor por el nacimiento, antes bien, a la procreación, a la responsabilidad de la procreación; miedo al surgimiento del bebe, miedo al bebe; miedo por la posible falta de salud,  de seguridad del bebe; miedo por el niño, por sus enfermedades, por sus llantos, por sus atrevimientos. Miedo por la falta del sustento, de la ropa, del techo, de los cuadernos, de los traslados, del aula, de sus traviesos compañeros,  de sus malvados primeros enemigos.

Miedo al preguntón en que se  ha vuelto, más bien por las respuestas que debieran darse; miedo de adoptar sus preguntas como propias: ¿Por qué nacimos?; ¿Cómo llegan los niños?; ¿Por qué  vivimos aquí?; ¿Por qué a mi amigo lo llevan en auto, o en un auto mejor, más nuevo?; ¿Por qué llora mamá?; ¿Por qué tengo frio?; ¿Porque soy moreno?; ¿Por qué tengo esto para hacer pipi?; ¿Por qué  no puedo seguir jugando?; ¿Por qué no me quieres?; ¿Por qué no me abrazas?; ¿Por qué no puedo…?

Miedo al que va creciendo, a la que va embelleciendo, miedo a sus tallas de ropa, las de su calzado, miedo a su miedo, antes bien, más miedo a su arrojo;  miedo a sus distracciones, a sus absortos, a sus excesivas risas, a sus callados llantos, a sus mezclillas apretados, a sus olores raros, a sus amigos tercos, a sus vecinos flojos, a sus invitaciones cómplices, a sus notas bajas, a su secreto diario, a su andar por la banqueta, a su oscuro horario.

Miedo del silencio a tu llamado, miedo de su celular apagado, miedo de la noticia temprana, de su presente, de su mañana, de la pelea contigo, del disgusto con la hermana, miedo del día lunes, y del viernes y de toda la semana.

Miedo del que carece, como del que todo tiene, miedo del que se aleja, de la nueva ciudad que habita, del clima en que se expone, de la guerra que no ceja, de la carrera escogida, de su yo real que le acompaña, de su vocación incierta, de que duerma con la puerta abierta, de que constates por la ventana,  que el sol no le trajo consigo, que el secuestro de la noche no le soltó en la mañana.

Miedo del(a) que te enfrenta, te cuestiona, te amaga, te reflexiona tan cerca, te rebasa, te programa, te apresura, te orienta, te cansa, te aproxima, te abalanza; que te hace sentir arcaico(a), que te culpa, que te empaña, que te dice… que te calla.

 

“No tengas miedo a la muerte, porque vivirás con miedo; no tengas miedo a la vida, porque vivirás tu entierro”. (ARS)

 

Cada década atravesamos nuevos miedos; son miedos diferentes, inherentes a cada etapa de  vida, pueden ser miedos que reemplazan otros miedos; debemos tenerle miedo a que sean acumulables.

Si de la infancia a la adolescencia no rebasamos los miedos a ser, a estar, a jugar, a convivir, a estudiar, a la disciplina, a la noche, a los ruidos, al bullicio, al silencio… entonces en la adolescencia se convierten en traumas que empeoran los nuevos miedos.

Adolecer aún de: una personalidad definitiva, bienes materiales, vocación profesional, gustos, etc. Deviene en los temores por no llegar  a ser como creemos se debe ser; por no tener la casa y el auto y la ropa de moda o porque la (el) chica (o) que nos alborota la hormona no nos corresponda; o no seamos seleccionados en el equipo de nuestro deporte favorito; o no ser aceptados en la universidad de nuestra carrera profesional seleccionada. Antes aun, el temor de equivocarnos en la pretensión  de cada uno de estos rubros, siempre está presente.

No importa la economía familiar de la cual se provenga, no importa la colonia o comunidad en que se viva, no importa lo débil o fuerte que la unidad familiar se encuentre. Siempre en la adolescencia se tienen miedos al rechazo: de la escuela, del grupo, del equipo, de la persona que nos atrae fuertemente, del que sepan nuestras intimas cosas, de caer en vicios, y de ser criticado por no tenerlos,  de ser excluido de los rituales del grupo, de no bailar bien en su ritmo de moda en turno.

Estos son miedos tan completos, tan amplios y profundos, que debían en sí  mismos llenar esos espacios vacíos, esos tiempos de piensos solos, esos reflejos de espejo, esos silencios, esas risas falsas que buscan disfrazar los temores a flor de piel retenidos.

Pero si además de ellos, asoman y se presentan los miedos de la otra anterior etapa, la infancia y la pubertad, si hay resquicios o lozas  como pruebas no superadas que reviven en los otros yo en que debíamos pasar a ser década a década, la cosa se complica; miedo sobre miedo es igual a terror.

Rebasa tus miedos dando vuelta a la página del capítulo terminado, no te angusties más con lo que pudo ser, con lo mal que te sentiste, vive el ahora concentrándote en los nuevos temores sin distractivos anteriores.

ÁGORA ENERO-FEBRERO 2013

letras de Alejandro Rangel.pdf (271,4 kB)